El enfrentamiento entre México y Estados Unidos en el World Baseball Classic dejó un momento que rápidamente se volvió viral entre los fanáticos del béisbol. Más allá del resultado final, en el que Estados Unidos se llevó la victoria 5-3, una situación entre dos compañeros de equipo de Grandes Ligas captó la atención de todos.
Los protagonistas fueron Randy Arozarena y Cal Raleigh, quienes curiosamente comparten equipo en la MLB con los Seattle Mariners.
Todo ocurrió durante el primer turno al bate de Arozarena en el partido. El jardinero de la selección mexicana se acercó al plato con la intensidad que lo caracteriza y, como gesto de cortesía, extendió la mano para saludar al catcher estadounidense Raleigh.
Sin embargo, lo que pasó después sorprendió a muchos.
Raleigh no respondió al saludo. En lugar de devolver el gesto, simplemente le dirigió unas palabras rápidas mientras se preparaba para recibir el lanzamiento. El momento fue breve, pero suficiente para que las cámaras captaran la escena y para que los fanáticos comenzaran a comentarlo inmediatamente en redes sociales.
El gesto llamó aún más la atención porque ambos jugadores comparten el mismo clubhouse durante la temporada de Grandes Ligas.
Después del partido, la prensa le preguntó directamente a Arozarena sobre lo sucedido, y el jugador mexicano no dudó en responder. Primero recordó un detalle curioso: comentó que apenas unos días antes había visto a los padres de Raleigh en el hotel del equipo.
Según explicó Arozarena, los padres del catcher estadounidense se acercaron a saludarlo con mucho respeto e incluso lo abrazaron, mostrándose orgullosos de volver a verlo. Con ese comentario, el pelotero dejó entrever que esperaba un trato similar por parte de su compañero.
Pero su reacción no terminó ahí.
Arozarena continuó con un tono bastante directo y lanzó varias frases en diferentes estilos y hasta en distintos idiomas, dejando claro que no le gustó la actitud que percibió en ese momento del juego.
Aun así, al final de su respuesta también se le vio sonriendo, lo que dejó abierta la posibilidad de que todo haya sido parte de la intensidad del partido o incluso una especie de broma entre compañeros.
Y es que el World Baseball Classic suele sacar una competitividad especial en los jugadores. Cuando representan a su país, las emociones suben y muchas veces las amistades quedan a un lado durante las nueve entradas.
También existe una explicación posible para el gesto. Algunos catchers o lanzadores evitan dar la mano durante el juego por temor a mancharse con sustancias como la brea de pino, lo que podría generar problemas con los umpires si se detecta en la pelota.
Sin embargo, ese pequeño momento fue suficiente para generar debate entre fanáticos y medios.
Ahora queda por ver si el episodio tendrá alguna repercusión cuando ambos regresen a compartir vestidor con los Seattle Mariners durante la temporada de la MLB.
Lo que sí es seguro es que el duelo entre México y Estados Unidos volvió a demostrar por qué es uno de los enfrentamientos más intensos y seguidos del World Baseball Classic.
