El béisbol siempre tiene espacio para nuevas historias… pero pocas vienen con tanto peso como el apellido Ortiz. Esta vez no se trata de David Ortiz, sino de su hijo, D’Angelo Ortiz, quien acaba de dar su primer golpe sobre la mesa en la pretemporada de Grandes Ligas.
¡Y vaya manera de hacerlo!
En su primer turno al bate con los Boston Red Sox, el joven de 21 años no se intimidó. Enfrente tenía a un lanzador con experiencia como Luis Guerrero, pero eso no le tembló el pulso. Con cuenta de 1-2, D’Angelo leyó un sweeper complicado y lo mandó con autoridad al jardín derecho para conectar su primer hit. Un momento especial… de esos que marcan el inicio de algo grande.
Pero este turno no llegó fácil.
Después de ser convocado por primera vez, la lluvia le jugó en contra dos veces seguidas. Juegos cancelados, oportunidades perdidas y una espera que se hacía eterna. Sin embargo, el destino tenía guardado su momento. Finalmente, en Port Charlotte, todo se alineó: entró como reemplazo en primera base y, usando el número 44 —el mismo que inmortalizó su padre—, escribió su primer capítulo.
“Fue increíble”, dijo tras el juego. Y se le notaba.
Incluso bromeó con algo que muchos estaban pensando: si su padre no estaba viendo ese turno, habría problemas en casa. Porque sí, esto no es solo béisbol… es legado.
En las gradas ya no está solo el hijo de una leyenda. Está un pelotero que quiere construir su propia historia.
Aunque no es considerado un prospecto élite, D’Angelo tiene algo que no se mide en rankings: mentalidad. Su enfoque es claro—controlar lo controlable, confiar en su preparación y respetar el juego. Esa combinación, sumada a su disciplina, podría llevarlo más lejos de lo que muchos esperan.
Desde el otro dugout, Kevin Cash no se sorprendió. Lo vio crecer, lo vio correr por los clubhouse cuando era apenas un niño. Hoy lo ve dando sus primeros pasos en el mismo escenario donde su padre se convirtió en leyenda.
Y para Alex Cora, esto fue un golpe de realidad: el tiempo ha pasado… y ahora son los hijos quienes empiezan a tomar el protagonismo.
D’Angelo Ortiz ya dio su primer hit.
Pequeño paso… pero con un apellido así, cada swing tiene historia detrás.
